Cómo trabajamos
Primero entendemos. Después construimos.
Una web puede estar perfectamente hecha y resolver el problema equivocado.
Por eso no empezamos enseñándote plantillas ni preguntándote cuántas páginas quieres. Primero entendemos tu negocio, qué ha cambiado y qué debería conseguir la web que hoy no está consiguiendo.
01 · La conversación
Nos cuentas qué está pasando.
Empezamos con una conversación de aproximadamente 30 a 60 minutos. No necesitas preparar una presentación ni llegar con la solución decidida.
Queremos entender el negocio, la web actual si existe, qué quieres cambiar y, sobre todo, por qué quieres cambiarlo. Porque “necesito una web nueva” puede significar cosas muy distintas: a veces hay que empezar de cero, a veces existe una buena base que ha dejado de representar al negocio, y otras veces tocar demasiado sería precisamente el error.
El primer trabajo es averiguar en cuál de esas situaciones estamos. Con eso claro, decidimos contigo cuál es el siguiente paso con sentido: un diagnóstico, un proyecto o, a veces, dejar la web como está.
Lo que nos cuentas
- Tu negocio
- Tus clientes
- Qué vendéis
- Qué ha cambiado
- Qué no funciona
- Qué debería conseguir la web
Lo que tenemos que decidir
- Qué mantener
- Qué eliminar
- Qué reorganizar
- Qué construir
- Qué medir
02 · Información a medida
Te preguntamos sólo lo que necesitamos saber de tu proyecto.
Después de la primera conversación preparamos un formulario específico para tu caso. No un documento genérico que sirve igual para una clínica, una tienda o una consultora: las preguntas salen de lo que hemos hablado contigo.
Podemos necesitar conocer tus servicios, tus clientes, cómo vendes, qué consultas recibes, qué contenido ya existe, qué merece conservarse o qué referencias te gustan.
También empezamos a definir contigo la dirección visual: colores, tono, referencias y cómo quieres que se perciba el negocio.
Tu proyecto
Ejemplo de formulario
- 01 Información del negocio
- 02 Objetivos de la web
- 03 Contenidos y referencias
- 04 Dirección visual
03 · De la idea a la estructura
Antes de diseñar páginas, decidimos qué tiene que existir.
Con toda la información sobre la mesa ordenamos el proyecto. Todavía no decidimos si un botón será verde o si una fotografía irá a la derecha. Primero resolvemos cosas más importantes:
- qué tiene que entender alguien al entrar,
- qué debería encontrar después,
- qué merece protagonismo,
- qué puede desaparecer,
- y cuál debe ser el camino hasta contactar, comprar o hacer lo que realmente necesita.
Ese trabajo se convierte en la arquitectura de la web.
-
Negocio
- Qué quieres conseguir
-
Qué necesita entender el cliente
- Mensajes clave
- Prioridades
- Recorrido
-
Arquitectura
- Páginas
- Secciones
- Jerarquía
-
Contenido
- Textos
- Imágenes
- Recursos
-
Diseño
- Dirección visual
- Componentes
- Prototipo
-
Tecnología
- Desarrollo
- Integraciones
- Rendimiento
El diseño llega después de saber qué estamos intentando diseñar.
04 · Una primera versión real
Te enseñamos una web. No una promesa de cómo será.
Cuando tenemos clara la estructura empezamos a diseñar y construir. Pero no trabajamos durante semanas para aparecer al final con una web terminada esperando que te guste.
Creamos una primera versión navegable en un entorno de staging, separado de tu web pública. Puedes entrar, recorrerla, verla en móvil y comprobar cómo se siente.
Hay decisiones que sobre un PDF parecen perfectas y que sólo se entienden de verdad cuando navegas por la web.
Una web que representa tu negocio.
Una web que representa tu negocio.
05 · Iteramos contigo
La primera versión no tiene que ser la definitiva.
Tiene que ser lo suficientemente buena como para empezar a tomar decisiones sobre algo real. A partir de ahí revisamos contigo, ajustamos, quitamos y probamos otra solución cuando merece la pena, hasta cerrar una versión con la que estemos cómodos los dos.
No creemos en presentar tres diseños completamente distintos para que el cliente elija uno. Preferimos construir una dirección sólida y mejorarla juntos.
El objetivo no es que apruebes una pantalla. Es que puedas decir:
Sí. Esta web representa mi negocio.
Iteramos hasta dar con la mejor versión.
- Ver Navegar la versión real
- Comentar Qué funciona y qué no
- Ajustar Mejorar o probar otra solución
- Validar Cerrar una nueva versión
Y vuelta a Ver.
06 · Publicación sin sorpresas
Lo que has validado es lo que publicamos.
Cuando la versión está aprobada hacemos el paso a producción. La idea es sencilla: no descubres tu nueva web el día del lanzamiento. Llevas tiempo navegándola y trabajando sobre ella con nosotros.
Lo que se prepara en el paso a producción
- Dominio y configuración técnica
- Redirecciones, cuando sean necesarias
- Formularios
- SEO técnico
- Analítica y medición de conversiones
- Consentimiento
- Integraciones específicas del proyecto
07 · Empezamos a tener datos
Publicar convierte nuestras decisiones en hipótesis que ya podemos medir.
Una vez la web está en producción empezamos a saber qué ocurre de verdad: qué páginas se utilizan, de dónde llegan las visitas, qué genera contactos, dónde se pierde la gente y qué merece la siguiente mejora.
Conectamos la web con los sistemas de analítica necesarios para tomar mejores decisiones, no para llenar informes de gráficas.
- Visitas
- Contactos
- Páginas
- Origen
Visitas Contactos
08 · Mejora continua
La web no termina en el lanzamiento. Empieza a evolucionar.
Una empresa cambia. Aparecen servicios nuevos, cambian los clientes, se publican contenidos, cambian las búsquedas y llegan datos que el día del lanzamiento no existían.
Por eso podemos seguir trabajando sobre la web todo el tiempo que tenga sentido. No hay una duración artificial: pueden ser unos meses o años. Es opcional y se acuerda aparte, con el alcance definido de antemano.
- Medir Qué está pasando
- Decidir Qué merece la siguiente mejora
- Mejorar Contenido, diseño, funcionalidad o SEO
Y vuelta a Medir.
El lanzamiento tiene una fecha. La evolución de una buena web no.
Hay dos maneras de hacer una web.
Una es definir un alcance, construirlo, publicarlo y dar el proyecto por terminado. La otra es entender primero el negocio, construir una primera respuesta, ponerla delante de personas reales y utilizar lo que aprendemos para seguir mejorándola.
Nosotros trabajamos de la segunda manera.
Y eso no significa que tengas que quedarte con nosotros para siempre. Significa que, si quieres seguir evolucionando la web, no tenemos que empezar de cero cada vez.
- Ya conocemos el negocio.
- Conocemos la arquitectura.
- Tenemos los datos.
- Y podemos trabajar sobre lo que realmente merece la siguiente mejora.
Preguntas frecuentes
Las cuatro que salen en casi todas las primeras conversaciones.
¿Cuánto dura un proyecto?
Depende del alcance, y lo concretamos cuando sabemos qué necesita tu proyecto en lugar de dar una cifra genérica aquí. Lo que sí podemos decirte es qué lo alarga: contenido que aún no existe, decisiones que se quedan esperando y funcionalidades que aparecen a mitad. Los tres se pueden anticipar, y por eso conviene resolverlos antes de construir.
¿Qué necesitáis de mi parte?
Alguien que pueda decidir. Más que material, lo que un proyecto necesita es una persona con criterio sobre el negocio que responda cuando hay que elegir entre dos caminos. El contenido lo trabajamos juntos; las decisiones no las podemos tomar por ti.
¿Puedo editar la web después?
Sí, y lo dejamos preparado para eso. Añadir un servicio, un profesional o una entrada no debería requerir llamarnos. Rehacer la estructura del sitio sí es otro tipo de trabajo, y es honesto decirlo antes que después.
¿Qué pasa tras la puesta en marcha?
La web sigue viva, así que hay trabajo después: revisar lo que se mide, corregir lo que aparece con uso real, y ampliar cuando el negocio lo pida. Eso es Evolución, se contrata aparte y se acuerda el alcance por adelantado. No es obligatorio: hay proyectos que se entregan y no necesitan más.
Cuéntanos qué está pasando con tu web.
No hace falta que sepas qué servicio necesitas. Esa es una de las primeras cosas que tenemos que averiguar juntos.
¿No sabes por dónde empezar?
Responde 7 preguntas y te diremos qué punto de partida parece más sensato.